"Mi ídolo actual es Andrés Iniesta"


REVISTA LÍBERO.- Corría el invierno de 2013 y Arda Turan (1987) crecía al mismo ritmo que su equipo, el Atlético de Madrid. Una entrevista con él en Madrid sirvió para dar a conocer un concepto que define su fútbol: el ardaturanismo. "Lo he oído. Como nunca he destacado como goleador, mi juego se destaca por la organización y el juego bonito. Es decir, si me pones en un ranking qué es lo más importante para mi juego, hacer goles sería lo último. No es mi prioridad. Por eso cuando ven un partido de alta calidad dicen que es ‘ardaturanismo’". El turco, ídolo de la afición del Atlético de Madrid, parece tener sus horas contadas en Madrid. Varios medios de comunicación adelantaron ayer su fichaje por el FC Barcelona.
Si se confirma el fichaje por el club blaugrana, Turan cumpliría el sueño de jugar junto a su ídolo del fútbol actual: Andrés Iniesta. "Tengo admiración por él aunque en el campo somos rivales siempre aprendo de él. De hecho, en la Supercopa jugamos mejor que ellos", destacaba hace dos años. Su ídolo de infancia fue Emre Belözoğlu, estrella del Galatasaray, su club al que sigue allá donde juegue.
Arda Turan siempre ha sido un jugador generoso en el esfuerzo en el Vicente Calderón. Tanto como su calidad. De ahí el éxito de su juego que combina mantener la pelota, dosis de genialidad y rigor defensivo. Mantener la posesión, de la que presume el estilo culé de los últimos años, es una enseñanza que Turan adoptó de Geirge Hagi. "A él también le gustaba ganar (enfatiza el gesto para destacar la competitividad del rumano). Aprendí a cuidar la pelota y no perderla rápido. Aprendí que los partidos duran 90 minutos, puedes estar corriendo detrás de la pelota todo el rato y la vas a tocar dos veces. Por eso, conviene protegerla y aguantarla cuando la tienes".
Turan aseguraba en la entrevista que nunca jugaría en el Real Madrid. Todo un síntoma de fidelidad a los aficionados rojiblancos. Con 28 años, parece que vivirá una nueva aventura futbolística donde seguir aplicando todo lo que aprendió de niño, en las calles de Estambul. "Jugábamos siempre en la calle de niños, pero llegamos a más edad y seguíamos en la calle. Por eso el fútbol en Turquía no podrá ser como el de España, porque los niños juegan todavía en la calle. Pero a mí no me dejaban jugar si no estudiaba, aunque era muy buen estudiante. En mi familia siempre se tuvo respeto por las decisiones que yo tomaba. Cuando tenía 10 y ahora que tengo 26. Esto me hace pensar que tengo una familia impresionante".

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